Ambiente preparado

La doctora, María Montessori, desarrolló una nueva filosofía de la educación basada en su intuitiva observación de los niños. El medio ambiente Montessori en el jardín es un espacio nutritivo para el niño, donde se desarrolla un gran dinamismo, rico en posibilidades de interacción y experimentación. En una atmósfera social acogedora, se promueve la autonomía de niños y niñas en cuanto a ser agentes de su propio aprendizaje, lo cual debe ser mediado por una Guía especializada Montessori, la cual está siempre atenta a sus necesidades. El ambiente está diseñado con estantes y muebles a la altura de los pequeños que contienen una gran variedad de materiales temáticos especializados, permitiéndole manipular didácticamente elementos de distintos campos de desarrollo de conocimientos, habilidades y destrezas en la autoconstrucción, y para revelarnos la personalidad y los patrones de crecimiento del niño y de esta forma asegurando su necesidad innata de exploración y de comprensión del mundo que lo rodea. Este método activo toma en cuenta tres factores que se entrelazan cooperando entre sí, sin poder excluir a ninguno: Ambiente preparado, Niño/Niña y Guía. Dentro de lo que es el Ambiente preparado, es importante destacar que nuestro ambiente Montessori está compuesto básicamente por seis grandes áreas de trabajo, las cuales poseen un propósito especifico y por el cual todos los niños se desenvolverán en la medida de su proceso de aprendizaje. Estas seis áreas de trabajo son:

VIDA PRÁCTICA:

Las áreas de trabajo preparan al niño para la vida, le ponen en contacto con materiales que desarrollan la autonomía, independencia, concentración, el orden interno y externo. Los materiales que se utilizan son: agua, semillas, alimentos, objetos de limpieza y variados utensilios de la vida cotidiana.

SENSORIAL:

Brinda experiencias concretas de sensibilidad a través de cada uno de los sentidos. Utiliza materiales específicos de desarrollo que facilitan la relación del niño(a) con sus ambientes interno y externo.

MATEMÁTICAS:

Introduce al niño en el concepto de cantidad y símbolo. Desarrolla la capacidad de agrupar, seleccionar, ordenar, sumar, para de esta forma y en un más largo plazo, lograr la abstracción.

LENGUAJE:

Permite el enriquecimiento del vocabulario e introduce la lectura y escritura.

CIENCIAS:

Pone en contacto al niño(a) con la materia, el espacio, energía, tiempo y su medio, a través de la observación y la experimentación concreta. Esta área lo sensibiliza en relación al medio ambiente y estimula actitudes ecológicas con el planeta.

EXPRESIVIDAD:

Ofrece al niño una variada gama de materiales y técnicas que, a través de su propio trabajo, le brinda experiencias que estimulan su creatividad y goce estético.